Hace poco, me recomendaron un libro, “El útero” (gracias, Sara!) Me bastaron 10 páginas para empezar a recomendarlo a otras mujeres de mi círculo.
Pienso que ese libro debería ser una lectura casi obligatoria. Porque, siendo honestas: ¿cuánto sabemos realmente sobre nuestro propio útero?
Es curioso, hablamos de él cuando hay dolor, cuando hay reglas, cuando hay embarazo…pero rara vez nos detenemos a entenderlo de verdad. Y yo me hago preguntas al respecto.
Durante mucho tiempo se nos ha contado y hemos asumido, que el útero está ahí principalmente para la reproducción.
Pero lo cierto es que es mucho más que eso.
¿Sabías que el útero mide aproximadamente entre 7 y 9 cm y pesa alrededor de 60-70 gramos en una mujer adulta que no ha gestado?
¿Sabías que su tamaño y forma cambian a lo largo del ciclo menstrual y a lo largo de la vida?
¿Sabías que no es un órgano estático, sino dinámico, con capacidad de contraerse, expandirse y adaptarse constantemente?
El útero está profundamente conectado con el sistema nervioso.
Tiene una red compleja de inervación que lo relaciona con la pelvis, la zona lumbar e incluso con respuestas emocionales y de estrés en el cuerpo.
Es un órgano sensible, activo, que responde a lo que vivimos, a cómo estamos, a nuestros ritmos.
Y, sin embargo, sigue siendo un gran desconocido.
Durante años, los estudios médicos han estado marcados por un claro sesgo: el cuerpo femenino no ha sido investigado con la misma profundidad.
Y eso se nota.
En la falta de información, en las dudas que tenemos y en lo normalizado que está no saber.
Nos han enseñado a convivir con él,
pero no a comprenderlo.
El autoconocimiento, informarnos sobre una parte tan importante de nosotras y entender nuestro propio cuerpo, también es una forma de autocuidado.
¿Y tú, sabías todas estas cosas?

