Skip to content Skip to footer

Hoy estaba pensando en la suerte que a veces tenemos.

Qué suerte si en el camino encuentras una amiga a la que confunden con tu pareja, porque cuando estás con ella irradias amor y felicidad.
Qué suerte si en tu camino se cruzó alguien hace mucho tiempo y sigue caminando contigo. Alguien que conoce tus luces y tus sombras y sigue ahí, con ellas.
Qué suerte cuando alguien te acompaña en tus locuras, pero también sabe bajarte a tierra cuando lo necesitas. Cuando te dicen las cosas de frente y hasta matarían por ti, aunque solo fuese con un cuchillo de hielo, porque tampoco es cuestión de hacer daño…
Qué suerte cuando al lado tienes una pareja con la que puedes hablar de todo, con la que puedes ser tú con todas las versiones de ti que te habitan y acepta a cada una de ellas. Alguien que te sostiene, te impulsa, te activa y te calma a partes iguales.

¡Qué suerte!

Porque esas personas son un regalo.

Y qué suerte cuando también encuentras refugio en otros lugares. En un rincón favorito al que siempre vuelves, en una clase que te hace desconectar, en una actividad en la que el tiempo desaparece y entras en ese estado de flow.

A veces, entre una etapa y otra, por un cambio de ciudad, un nuevo trabajo, una maternidad o simplemente, el paso del tiempo, puede que esa red ya no esté o no esté tan cerca. A veces se rompe y otras veces simplemente cambia. No porque esas personas hayan dejado de quererte, sino porque la vida también pasa por ellas.
Además vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a ser independientes, a poder con todo y a no molestar demasiado. Nos cuesta pedir ayuda y nos cuesta reconocer que necesitamos compañía.

Y sin embargo, hay pocas cosas tan humanas como necesitar sentirse acompañado.

Creo firmemente, que una palabra cercana, una conversación amable, un gesto o un abrazo, sí son grandes cosas, porque porque tienen el poder de cambiar un día o mejorar un poquito un mundo.

Y en este pensamiento está el origen de Alma de Mujer.

No nació para sustituir a una amiga, a una pareja o a una familia. Su idea y su propósito, no es reemplazar a nadie, si no ampliar red, porque todas necesitamos una red que nos sostenga.
Creo que espacios así son necesarios.
Y creo, sinceramente, que una de las cosas más bonitas que podemos construir entre todas, son redes.

¿Y tú, tienes la suerte de contar con personas o lugares así?
Deseo, de corazón, que sí.
Y deseo que si lo necesitas, también lo encuentres aquí.

Leave a comment